La madre de todas las batallas electorales y la reconfiguración del progresismo: ganar o ganar

El 8 de marzo no solo se elige el Congreso: se mide el verdadero poder electoral del progresismo colombiano. Más allá de encuestas y proyecciones especulativas, los resultados de esa jornada establecerán datos ciertos sobre la correlación de fuerzas, la viabilidad de las candidaturas y los escenarios de segunda vuelta. La competencia entre el Pacto Histórico y el Frente Amplio Por la Vida no debe interpretarse como fractura, sino como una medición estratégica previa a una eventual convergencia. En esta fase decisiva, el análisis debe abandonar el voluntarismo y concentrarse en la aritmética real del poder electoral, entendiendo que la única alternativa viable es sumar para ganar.

Óscar González AranaÓscar González Arana

Para lograr un análisis electoral con fundamentación académica, siempre he preferido la metodología propia de los esquemas democráticos: usualmente se enfrentan las fuerzas del gobierno que pretenden continuar, contra las de la oposición que promueven el cambio. Los primeros muestran sus logros y los segundos prometen hacerlo mejor. Los gobiernos llevan una ventaja porque pueden seguir mostrando logros.

El diseño de una hipótesis prospectiva no permite el pronóstico, requiere la utilización adecuada de los hechos y de la información. Probabilísticamente solo hay tres escenarios para una segunda vuelta electoral el 21 de junio: 1. Pasa un candidato del gobierno y uno de la oposición. 2. Pasan dos candidatos del gobierno. 3. Pasan dos candidatos de la oposición.

Políticamente los tres escenarios son posibles considerando la información hoy disponible. Con la actual incertidumbre sobre las cifras de votos, no se debería descartar ninguno. Con los resultados ciertos del domingo 8 de marzo, estos escenarios se van a ir poniendo a prueba.

Se equivocan quienes fundamentan su análisis político en las encuestas, puesto que ellas no constituyen hechos ciertos. Las encuestas son solo supuestos. El hecho cierto es que en varias oportunidades al mes de febrero del año electoral correspondiente, las encuestas presidenciales han mostrado que se alteran y cambian entre marzo y mayo. Por ejemplo, en febrero del año 2010, Mockus estaba arrasando en las encuestas con un 38% de apoyo en la llamada “Ola Verde”. Horacio Serpa en el año 2002 doblaba en intención de voto a Álvaro Uribe. El año pasado según Guarumo y Ecoanalítica, Miguel Uribe, Vicky Dávila y Gustavo Bolívar lideraban la intención de voto.

El equívoco en las actuales encuestas está en que miden un escenario artificial. Se pretende establecer lo que va a suceder el 31 de mayo, cuando el hecho cierto es que el 8 de marzo serán las elecciones parlamentarias y las tres consultas presidenciales. Los resultados de esas elecciones van a alterar ostensiblemente el resultado de la primera vuelta presidencial en mayo. Desaparecerán candidatos, se potenciarán los ganadores de las consultas y las organizaciones partidistas mostrarán su poderío. Todo deberá cambiar el lunes 9 de marzo. Entonces sí vendrán las nuevas encuestas con mayor probabilidad de acierto y confiabilidad. El voto de opinión, tan decisivo en las elecciones presidenciales, comenzará a decantarse.

Las elecciones parlamentarias siempre han consolidado cifras ciertas sobre el verdadero poder electoral de las fuerzas políticas, por cuanto todas logran obtener el máximo número de votos posible, ninguna se reserva nada, lo ponen todo en las urnas, toda la carne en el asador electoral.

El domingo 8 de marzo, la mayoría de los electores saldrán a votar por Senado y Cámara. No son las consultas presidenciales el gancho de atracción. El voto de opinión en las próximas elecciones parlamentarias es muy poco.

El lunes 9 de marzo ya todas las cartas estarán sobre la mesa por cuanto las organizaciones políticas ya mostraron su real poder de voto. A ese poder se le debe agregar algún otro voto de opinión que generen. Se debe tener en cuenta que, usualmente, en las elecciones presidenciales siempre hay menos electores y fuerza partidista organizada, pero un mayor peso en el voto de opinión.

El Pacto Histórico -PH- ha manifestado que, ante la criminal exclusión de su candidato presidencial por el CNE, la Consulta en favor de su candidato Iván Cepeda será en la votación al Senado y a la Cámara. Esto es obvio, ya que casi todos los seguidores de Cepeda saldrán a atender ese llamado, votando por la lista cerrada del PH al Senado y a las Cámaras. Preguntamos si algunos seguidores de Cepeda votarán por listas distintas a las del PH. No parece muy probable.

Roy Barreras y su convergencia de centro-izquierda se van a contar electoralmente por primera vez este domingo 8 de marzo. Su real fuerza electoral en esa fecha se va a expresar en el resultado de la Consulta del Frente Amplio Por la Vida, que dispone de cinco candidatos presidenciales. Roy Barreras, Daniel Quintero, Tiko Pineda, Marta Viviana Bernal y Lucio Torres. Esta votación será 100% propia de este Frente, considerando que el PH viene haciendo una agresiva y poderosa campaña llamando a la abstención en la consulta, so pena de sanciones.

Esta coalición compite pretendiendo promover un acuerdo en las filas del progresismo para unificarse e ir todos juntos a la primera vuelta el 31 de mayo. Primero nos contamos y luego nos juntamos, han dicho.

Desde las filas del PH algunos vienen afirmando que hay una división insuperable por cuanto a los candidatos elegidos en una consulta la ley les impone la obligación de seguir hasta la primera vuelta. El resultado de la consulta es vinculante y obligatorio. Es decir Iván y Roy no pueden hacer un acuerdo. Se trata de una interpretación equivocada, puesto que la misma ley consagra las excepciones a esa regla, que no es absoluta. El único requisito para la unificación es la voluntad.

En resumen, el domingo 8 de marzo se dará una virtuosa competencia entre dos grandes fuerzas progresistas: El Pacto Histórico, que hoy agrupa a sectores de las izquierdas (UP, PCC, POLO, Colombia Humana y otros) y el Frente Amplio Por la Vida, que agrupa a una convergencia política y social de centro-izquierda (La Fuerza, Agenda Progresista, PTC, AICO, MAIS), con el respaldo de la CUT, la USO, la ANUC y más de un centenar de organizaciones sindicales y sociales.

Se sabe que Roy Barreras viene definiendo nuevos apoyos entre sectores políticos del centro, que en el año 2022 ya votaron por Gustavo Petro. A esta meta de Roy Barreras contribuye el hecho que importantes partidos políticos no tienen hoy ni candidato presidencial, ni han definido formalmente una opción para esta consulta, como el partido de la U.

El caso más destacado es el del Partido Liberal, la fuerza electoral regional más numerosa de Colombia y la que tiene el mayor número de votantes y curules en la Cámara de Representantes. El candidato Barreras viene sumando apoyos liberales, de la U., y poderosas fuerzas políticas y sociales regionales. Adicionalmente debemos tener en cuenta que Roy ya ha organizado varias coaliciones parlamentarias mayoritarias y exitosas, para los gobiernos de Santos y de Petro. Ahora tendría el reto de nuevamente organizarla, pero en esta ocasión para que sea la coalición de un gobierno presidido por el propio Roy.

Así las cosas, la competencia en las filas del progresismo está en marcha, con el visto bueno del presidente Gustavo Petro, el jefe natural del proyecto, entendiendo que ambas opciones en la carrera suman fuerzas para alcanzar la meta de asegurar el Gobierno del Cambio 2.0

La competencia siempre es un escenario virtuoso que permite el desarrollo. Esta competencia entre fuerzas progresistas, beneficia principalmente a los electores al impulsar un mayor interés en la participación, mayor calidad en la política, estimula la innovación constante y una gama más amplia de esfuerzos. Unos pocos no gustan de la competencia y prefieren el hegemonismo, apelando a la agresión y a la acusación.

Algunos van a decir que con Iván Cepeda en un tarjetón se obtendrían más votos. Inclusive ya algunos le han puesto cifras, validándolas como un hecho cierto. Pero eso es una mera especulación y en el análisis político académico, lo que es útil es el análisis concreto de la situación concreta. La metodología del análisis consiste en estudiar las particularidades específicas de cada coyuntura, en lugar de aplicar fórmulas abstractas. Se requiere evitar el dogmatismo al aplicar reglas ciegamente. Eludir el voluntarismo al creer que la voluntad supera la realidad objetiva.

Así las cosas, vamos a proyectarnos a las primeras horas del lunes 9 de marzo. Tendremos ya un Congreso integrado con sus diversas bancadas. Las derechas ya agrupadas en una sola candidata. Claudia López ya se habrá contado. Y el presidente Petro ya tendrá suficientes cifras y elementos de juicio para definir el proceso de negociación para un acuerdo entre los dos candidatos del progresismo. Roy Barreras y Cepeda, sabiendo que no puede equivocarse y que no existe sino una sola alternativa: Ganar o ganar. Sumar y sumar.

Nota: El autor es miembro de la jefatura de debate de la campaña presidencial de Roy Barreras y director de Agenda Progresista.